En el 2020, las escuelas agropecuarias implementaron nuevas formas de “hacer lo educativo”. La virtualidad fue el formato predominante para garantizar la continuidad de las trayectorias y las familias demostraron su compromiso para sostener las propuestas desarrolladas.

Los logros alcanzados en este sentido deben ser compartidos y mejorados como uno de los componentes para esa “Nueva Escuela” que está surgiendo y que aún no podemos modelizar, ya que tiene su paradigma en plena conformación.

Uno de los tesoros de estas instituciones es que se valen y se fortalecen con el compromiso y la voluntad inquebrantable de sus actores, del coraje de su gente y la calidad de los vínculos que impregnan el clima institucional, siendo insumo para esta etapa de re-vinculación y clave para atender la dimensión afectiva en el nuevo contexto educativo imperante, permitiendo hacer docencia en la formación ciudadana en relación al problema epidemiológico actual.

En las escuelas vinculadas a FEDIAP, formamos Técnicos Agropecuarios donde las capacidades, habilidades y actitudes se inscriben como compromiso formativo desde lo profesional y social, siendo en este tiempo parcialmente desarrolladas. Pedimos que se atienda (y entienda) esta necesidad desde las particularidades, ya que no podemos, ni queremos abandonar esa responsabilidad asumida.

Tenemos la capacidad de establecer criterios propios al interior de nuestras instituciones, sin desconocer los lineamientos generales, ya que tenemos la experiencia, la capacidad y la voluntad para aportar opiniones válidas y sostenibles, de acuerdo con las realidades socio-comunitarias, económicas y de infraestructura, para otorgar pertinencia y coherencia a los protocolos que deben ser necesariamente revisados y ajustados. En este sentido, debemos constituirnos como árbitros, con una clara formalización para el seguimiento y evaluación de las pautas.

Aprendimos, por eso debemos ser gestores inteligentes y prudentes para que el hecho educativo suceda eficazmente.

Entendemos que no es adecuado recurrir a la resistencia, a la fatalidad o la negación.

Necesitamos encontrarnos y sentirnos incluidos y consecuentemente respetados; dejando en una mínima expresión las dudas e incertidumbres, para ejercer el derecho a educar y posibilitar el derecho a aprender en cada rincón de nuestro suelo… Lo vamos a lograr.

Fabricio Capitani

Equipo de apoyo a la Gestión -FEDIAP-